Empiece a leer la Biblia desde el mes de ENERO.

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SAN JUAN 1-3

Capítulo 1    

El Verbo se hizo carne

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 

El era en el principio con Dios. 

Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. 

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 
10 
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 
11 
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 
12 
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 
13 
los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 
14 
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 
15 
Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 
16 
Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 
17 
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 
18 
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. 
19 
Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? 
20 
Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. 
21 
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. 
22 
Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 
23 
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. 
24 
Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. 
25 
Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? 
26 
Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. 
27 
Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. 
28 
Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. 
29 
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 
30 
Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. 
31 
Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. 
32 
También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. 
33 
Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. 
34 
Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios. 
35 
El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 
36 
Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 
37 
Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. 
38 
Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? 
39 
Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. 
40 
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. 
41 
Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). 
42 
Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro). 
43 
El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. 
44 
Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 
45 
Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 
46 
Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. 
47 
Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. 
48 
Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 
49 
Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. 
50 
Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. 
51 
Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. 

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Capítulo 2     
Jesús en las bodas de Caná

Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. 

Fue invitado también Jesús con sus discípulos a la boda. 

Y como faltó el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. 

Jesús le dijo: ¿Qué tiene que ver eso conmigo, mujer? Aún no ha llegado mi hora. 

Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. 

Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. 

Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. 

Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. 

Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, 
10 
y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. 
11 
Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. 
12 
Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días. 
13 
Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, 
14 
y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. 
15 
Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; 
16 
y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. 
17 
Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. 
18 
Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? 
19 
Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 
20 
Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 
21 
Mas él hablaba del templo de su cuerpo. 
22 
Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. 
23 
Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. 
24 
Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, 
25 
y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre. 

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Capítulo 3       
Jesús y Nicodemo

Y había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un gobernante de los judíos. 

Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 

Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 
10 
Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 
11 
De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 
12 
Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 
13 
Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 
14 
Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 
15 
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 
16 
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 
17 
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 
18 
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 
19 
Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 
20 
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 
21 
Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. 
22 
Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. 
23 
Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. 
24 
Porque Juan no había sido aún encarcelado. 
25 
Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. 
26 
Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. 
27 
Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. 
28 
Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. 
29 
El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. 
30 
Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. 
31 
El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. 
32 
Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. 
33 
El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. 
34 
Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. 
35 
El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. 
36 
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. 

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